Policía Express debilita formación, advierte criminólogo
La Policía Express generó un fuerte cuestionamiento del criminólogo Juan Martens, quien alertó sobre una crisis institucional en la Policía Nacional. El especialista dijo que la formación acelerada debilitó la disciplina interna y afectó la cultura organizacional.
Martens afirmó que la incorporación masiva de agentes sin preparación suficiente produjo un deterioro dentro de la estructura policial. Su advertencia importa porque vincula ese modelo con problemas de conducta, bajo cumplimiento de órdenes y riesgos para la seguridad pública.
Durante una entrevista radial, el criminólogo comparó el sistema actual con el modelo anterior de formación. Señaló que antes los oficiales estudiaban cuatro años y los suboficiales dos. Ese tiempo, según dijo, permitía transmitir valores, normas y el “espíritu policial”.
Policía Express y pérdida de disciplina interna
Martens sostuvo que el modelo de Policía Express no logró formar agentes con disciplina, criterio operativo ni sentido institucional. También aseguró que miles de uniformados ingresaron sin adaptarse al trabajo policial. “Hay personas que ya eran consumidoras y continúan siéndolo con uniforme y arma”, expresó.
Además, advirtió que algunos agentes vinculados antes a la venta de drogas habrían seguido con esas prácticas dentro de la institución. Para el criminólogo, esta situación golpea la operatividad diaria. También debilita la respuesta policial en procedimientos sensibles, donde la preparación resulta clave.
El especialista mencionó problemas de puntualidad, insubordinación y falta de preparación. En ese contexto, citó episodios recientes que muestran fallas en el comportamiento de agentes. “Ni siquiera pueden custodiar correctamente el cuerpo de una mujer fallecida en una ruta”, lamentó. También comparó el problema con deficiencias educativas vistas en universidades.
Cursillos policiales bajo sospecha económica
Martens también cuestionó el funcionamiento de los cursillos de ingreso a la academia policial. Según dijo, alrededor de esos procesos opera una estructura económica que mueve grandes sumas. Calculó que unas 16.000 personas se presentaron este año para intentar ingresar a la fuerza.
El criminólogo indicó que los aspirantes pagan cuotas mensuales por cursillos privados y montos altos por internados. Estimó gastos cercanos a G. 10 millones por postulante. “El cursillo se convirtió en un COPÉ”, afirmó. Finalmente, pidió al Ministerio del Interior revisar el reclutamiento y replantear la formación policial para frenar un mayor deterioro en seguridad pública.Fuente: El Nacional
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